Miedo y valentía · Pregunta
¿Tener miedo significa que me falta fe?
No. Sentir miedo no es una medida de tu fe, y tratarlo así ha lastimado a muchísima gente que ya venía teniendo una semana difícil. Pero esta pregunta merece algo más que un no tranquilizador, porque casi siempre viene de alguien que leyó la escena de la barca y se sintió aludido. Así que empecemos por ese texto en vez de esquivarlo.
El versículo que probablemente está detrás de la pregunta
En la tormenta, Jesús pregunta por qué tienen miedo y lo relaciona con tener poca fe. Eso está en el texto, y quien finge que no está no vale la lectura.
Pero mira lo que hay alrededor. Ellos lo despertaron: es decir, en plena crisis fueron hacia él, que es exactamente el instinto correcto. Y él calma la tormenta. La corrección es sobre lo que creían acerca de quién iba en la barca con ellos, no una sentencia de que la emoción no debió existir. Y no les cuesta nada: nadie se queda en el agua pensando en su propio desempeño.
“¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Por qué tienen tan poca confianza?” les preguntó Jesús. Entonces se levantó y ordenó a los vientos y las olas que se detuvieran. Y todo quedó completamente en calma.
Mateo 8:26, VBL
La orden se dio a gente que tenía miedo
No temas aparece todo el tiempo en la Biblia, y siempre se le dice a alguien que tiene miedo. Es la única razón para decirlo. Nadie le pide a una persona tranquila que deje de estar aterrada.
Josué escucha la frase varias veces en un solo capítulo, al comienzo de un trabajo que asustaría a cualquiera. La instrucción ya da por hecho que el miedo está en el cuarto. Es una mano en el hombro, no un requisito de entrada.
No te olvides lo que te dije: ¡Sé fuerte! ¡Sé valiente! ¡No tengas miedo! ¡No te desanimes! Porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”.
Josué 1:9, VBL
David escribió cuando, no si
El salmo no dice si algún día llego a tener miedo, como si fuera una hipótesis remota para un creyente serio. Dice cuando: el autor cuenta con que va a pasar otra vez y ya decidió de antemano qué hará entonces.
Es un modelo de fe mucho más utilizable. No un estado en el que el miedo deja de llegar, sino una dirección hacia la que te giras una vez que llegó.
Pero cuando tengo miedo, confío en ti.
Salmo 56:3, VBL
Jesús estuvo angustiado y lo dijo en voz alta
En el huerto, el texto lo describe profundamente angustiado y turbado, y él les dice a sus amigos que su alma está triste hasta la muerte. No lo esconde, y pide que tres personas se queden cerca.
Sea cual sea la teología con que llegues a esa escena, tumba una posición: la de que una fe bien fundada produce a alguien que nunca siente pavor. La noche más importante de la historia no se parece en nada a eso.
Y llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan. Entonces su espíritu se turbó y estaba muy afligido. Jesús les dijo: “Mi agonía es tan dolorosa que siento que muero. Por favor, quédense aquí y estén despiertos”.
Marcos 14:33-34, VBL
Quien te evalúa no es alguien que nunca tuvo miedo
Hebreos va directo al punto: aquel a quien nos acercamos no es incapaz de compadecerse de nuestras debilidades. Compadecerse es una palabra rara para alguien que está llevando la cuenta.
Así que cuando llegas ante Dios con miedo, no estás entregando un reporte que recibirá calificación. Si el lenguaje con el que creciste hace difícil creerlo, quizá valga la pena notar qué voz escuchas de verdad cuando te imaginas siendo regañado por tener miedo. Rara vez es esta.
Pues el sumo sacerdote que tenemos no es uno que no pueda entender nuestras debilidades, sino uno que fue tentado de la misma forma que nosotros, pero no pecó.
Hebreos 4:15, VBL
Dónde se detiene esta respuesta
Esto es un devocional, no es orientación médica, psicológica ni pastoral. No puede saber qué está pasando en tu cuerpo ni en tu historia, y ninguna página honesta diría que lo sabe.
Si el miedo llega como pánico, te deja encerrado en casa, te despierta cada noche o viene de algo que te pasó, es un asunto médico y psicológico además de espiritual, y el tratamiento ayuda. Habla con un médico o un psicólogo. Si alguien te amenaza o te lastima, comunícate con la policía o con la línea de atención a víctimas de tu país. Si estás pensando en hacerte daño, llama hoy a la línea de crisis o al número de emergencias. Nada de eso rebaja tu fe. Es tomarte en serio tu propia vida.
Trae el miedo contigo en vez de dejarlo en la puerta como precio de entrada. No existe una versión de esto en la que primero tengas que llegar tranquilo.
Texto bíblico de la Versión Biblia Libre. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0