Cómo hacer un devocional en pareja

Un devocional de matrimonio son los mismos siete pasos que harías a solas, con una diferencia: Conversar, Agradecer y Pedir se dicen en voz alta el uno al otro en vez de pensarse. Esa diferencia es todo el asunto. Quince minutos en los que tu esposo escucha por qué estás agradecida y qué te da miedo hacen más por un matrimonio que un año de buenas intenciones. Aquí va cómo hacerlo sin que se convierta en pelea, en actuación o en una obligación que uno de los dos carga con rabia.

Dos personas, siete pasos, ningún método nuevo

No armen un programa para parejas. Usen la mañana tal como está: Aquietar, Leer, Aprender, Conversar, Agradecer, Pedir, Comenzar. Uno aquieta con una frase, uno lee el versículo, cualquiera lee la reflexión. Los tres pasos que lo sostienen son Conversar, Agradecer y Pedir, y cada uno responde a los tres. Doce a quince minutos, con los celulares en otro cuarto.

Eclesiastés tiene la frase conocida de que dos son mejor que uno, porque si uno cae el otro lo levanta, y agrega, sin nada de romanticismo, que la cuerda de tres hilos no se rompe fácil. El pasaje habla de utilidad mutua y práctica, no de sentimientos. Es una buena descripción de lo que da este hábito: alguien que sabe qué pediste esta mañana y puede preguntarte por eso en la noche.

  • Aquietar — uno de los dos ora una sola frase
  • Leer, Aprender — una sola voz; cambien cada semana quién lee
  • Conversar — los dos responden la pregunta del día, sin interrogatorios
  • Agradecer — algo bueno cada uno; al menos una vez por semana, que sea sobre el otro
  • Pedir — una necesidad cada uno, dicha en voz alta; después oren por la del otro, no por la propia
  • Comenzar — una frase que cada uno se lleva al día

Dos son mejor que uno, pues pueden ayudarse mutuamente en su trabajo. Si uno de ellos se cae, el otro puede ayudarlo a levantarse, pero qué triste es el que se cae y no tiene a nadie que lo ayude a levantarse. Del mismo modo, si dos personas se acuestan juntas, se abrigan mutuamente, pero uno no puede calentarse si está solo. Alguien que lucha contra otra persona puede ganar, pero no si lucha contra dos. Una cuerda hecha de tres hilos no puede romperse rápidamente.

Eclesiastés 4:9-12, VBL

Busquen la hora que su semana sí aguanta

El error más común es agendar el devocional a la hora en que a los dos les gustaría ser otras personas: seis de la mañana, antes del gimnasio, antes de los niños. Pónganlo donde su semana ya es estable. Si uno sale a las cinco y el otro trabaja de noche, háganlo por llamada, o a las nueve de la noche, o tres días a la semana en vez de siete.

Un salmo pide escuchar por la mañana del amor firme de Dios y, en la misma frase, que le muestren el camino por donde ir: los dos pedidos van juntos. Hacerlo temprano no es virtud; es que las decisiones tomadas antes de que arranque el día suelen sostenerse. Pero un matrimonio que lee junto a las diez de la noche no está haciendo una versión inferior.

Háblame cada mañana de tu amor y fidelidad, porque en ti he puesto mi confianza. Muéstrame el camino que debo seguir porque a ti me he dedicado.

Salmo 143:8, VBL

Si el paso de Conversar no es seguro, no sobrevive

Una sola regla salva este hábito: el devocional no es el lugar donde se sacan los reclamos. Si la lectura habla de paciencia y tú la usas para cobrarle el jueves pasado, tu pareja va a aprender que la mañana es una trampa y va a dejar de ser honesta ahí adentro en menos de una semana.

Entonces: prontos para escuchar, lentos para hablar, lentos para enojarse. Responde la pregunta sobre ti, no sobre el otro. No corrijas su respuesta. No le des consejo. Si aparece algo real que necesita una conversación de verdad, dilo y agenden un momento para después del trabajo: el devocional lo detecta, otra conversación lo resuelve.

Recuerden esto, mis queridos amigos: todos deberían ser prontos para escuchar, pero lentos para hablar y lentos para enojarse,

Santiago 1:19, VBL

Cuando solo uno de los dos quiere

Es común que una persona encuentre el sitio y la otra quede indiferente, cansada, o simplemente no tenga fe. Invita una vez, con claridad, a algo pequeño: diez minutos, tres mañanas por semana, se puede solo escuchar. Después acepta la respuesta, y sigue aceptándola, porque la presión produce cumplimiento y el cumplimiento produce resentimiento.

Mientras tanto, hazlo tú. La instrucción de soportarse en amor y esforzarse por mantener la paz está dirigida a ti sin importar lo que haga el otro. Una persona que se vuelve claramente más amable en tres meses es mejor argumento que cualquier invitación, y es el único argumento que no le cuesta nada al matrimonio.

No se enorgullezcan de ustedes mismos; sean amables y pacientes, demostrando tolerancia unos por otros en amor. Esfuércense por seguir siendo uno en el Espíritu mediante la paz que los une.

Efesios 4:2-3, VBL

Lo que esto no es

Esto es un devocional. No es terapia de pareja y no sustituye a un psicólogo, un mediador o un médico. Hay cosas que golpean a un matrimonio — adicciones, una traición, depresión, un duelo que ninguno de los dos puede cargar — que necesitan ayuda profesional, y leer juntos por la mañana no reemplaza hacer esa llamada.

Y con todas las letras: si tu pareja te da miedo, te lastima, controla tu dinero o tus movimientos, o si te descubres midiendo tu comportamiento para evitar su enojo, eso no es una prueba espiritual que haya que aguantar, y ningún versículo de esta biblioteca te pide que te quedes ahí. La Escritura dice que Dios está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido: es una promesa de rescate, no de resistencia. Cuéntaselo hoy a alguien fuera de tu casa y comunícate con el servicio de emergencia o de atención a víctimas de violencia de tu país.

El Señor está cerca de los que tienen el corazón roto. Él salva a aquellos cuyo espíritu está quebrantado.

Salmo 34:18, VBL

Empiecen mañana con la versión más corta posible: un versículo, una pregunta, un agradecimiento y una necesidad de cada uno. Si es corto y es seguro, dentro de un año lo seguirán haciendo.

Texto bíblico de la Versión Biblia Libre. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0

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